Un cliente ve su web en inglés y pide «que me la traduzcan al español». Suena sencillo, pero una web no es un documento. Tiene botones, menús, mensajes de error, correos automáticos, fechas, precios, direcciones de página y palabras que la gente busca en Google. Localizar es hacer que todo eso funcione bien para quien navega desde otro país. Por eso el precio no depende solo de cuántas palabras tiene el sitio.
Qué incluye la localización además del texto
- Los textos de la interfaz: menús, botones, avisos y mensajes de error. Muchas veces vienen en archivos aparte, con claves que el programa usa para mostrarlos, y el traductor necesita ver dónde aparece cada frase.
- Los formatos: fechas, horas, moneda, separadores de miles y decimales, y unidades de medida. Un precio que se escribe de una forma en un país y de otra en el siguiente confunde al cliente.
- El texto dentro de las imágenes: carteles, infografías y banners con palabras que también hay que cambiar.
- El posicionamiento en el nuevo idioma: las palabras que buscan los usuarios no siempre son traducciones literales. Un término técnico en inglés puede tener dos o tres equivalentes en español, y cada mercado usa el suyo.
- Los textos legales: política de privacidad, términos de uso y avisos de cookies, que deben corresponder al país donde se ofrece el servicio.
Cómo se calcula el presupuesto
Un presupuesto de localización combina varias partes. El texto se cobra por palabra, como cualquier traducción. A esa cifra se suman el trabajo de preparación (leer los archivos, entender el contexto y separar lo que no se traduce), la revisión dentro del sitio o la aplicación, y la comprobación de que todo se ve bien en pantalla. En los videojuegos, a veces el trabajo se mide por líneas o por horas, porque la longitud del texto cambia según la pantalla donde aparece.
Lo que más hace variar el precio
El número de idiomas
Cada idioma es un trabajo nuevo, con su propio traductor y su revisión. Cuando se localiza para varios países suele haber descuentos por volumen, pero el presupuesto crece con cada versión.
La variante del español
Un mismo sitio para República Dominicana y para México no usa siempre las mismas palabras. «Celular» se dice en ambos países, pero en España se dice «móvil». Un lector reconoce enseguida un texto que no suena a su mercado. Definir la variante desde el principio evita rehacer el trabajo.
Si el sitio ya existe
Actualizar una versión que ya está en otro idioma cuesta menos que empezar de cero, pero solo si los archivos están ordenados. Si el sitio cambia cada semana, conviene acordar desde el principio cómo se cobran esos cambios: solo lo nuevo o un paquete mensual.
El contexto que tiene el traductor
Sin capturas de pantalla, una palabra como «Enviar» puede ser un botón, un verbo en un correo o el nombre de una sección. Cada aclaración que el traductor no tiene que adivinar reduce el tiempo de trabajo y el riesgo de error.
Las herramientas del cliente
Los textos pueden estar en formatos como JSON, XLIFF o CSV, o dentro de un gestor de contenido como WordPress o Shopify. Trabajar con el formato original evita copiar y pegar a mano, y reduce el costo.
¿Hay que localizarlo todo a la vez?
No necesariamente. Muchas empresas empiezan por lo que más vende: la página de inicio, el catálogo, el formulario de compra y los correos de confirmación. El resto puede llegar después. Lo que conviene evitar es publicar una versión a medias, con partes en español y partes en inglés. El usuario la percibe como un sitio poco confiable, y los buscadores entienden peor una página que mezcla idiomas.
Qué preparar antes de pedir un presupuesto
- La lista de idiomas y de países o mercados donde se publicará.
- El acceso al sitio o a la aplicación en modo de prueba, o los archivos de texto.
- Capturas de las pantallas más importantes, aunque sean aproximadas.
- Los textos que ya tienen traducción aprobada y el glosario de la marca.
- Las prioridades: qué debe estar listo primero y qué puede esperar.
Con esa información, el traductor puede estimar el trabajo y dar un presupuesto que cubra lo que realmente va a hacer falta.
Preguntas frecuentes
¿La localización de una web se cobra por palabra?
En parte. El texto se cobra por palabra, pero hay trabajo adicional de preparación, revisión en pantalla y formatos, que debe aparecer en el presupuesto como partidas separadas.
¿Cuánto tarda localizar un sitio?
Depende del tamaño, del número de idiomas y de cuántas aclaraciones hagan falta. Lo más útil es pedir una estimación por fases, con una fecha para cada una.
¿Puedo usar traducción automática para la interfaz?
Puede servir como primer borrador, pero en una aplicación el error aparece en un botón o en un aviso que el usuario lee en el peor momento. Conviene que una persona revise cada texto en la pantalla.
Si quiere localizar un sitio o una aplicación, puede ver nuestro servicio de localización. Para entender por qué la traducción automática no basta en estos casos, lea Localizar no es traducir. Y si lo que necesita es el precio del texto, consulte cuánto cuesta una traducción.
