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Redacción institucional · · 19 min de lectura

Guía práctica de lenguaje inclusivo
para textos institucionales

Los cuatro artículos anteriores explican el problema. Este lo resuelve: doce recursos que el español ya tiene, cuarenta sustituciones listas para copiar, una hoja de estilo de seis decisiones y una lista de comprobación para antes de entregar.

Guía práctica de lenguaje inclusivo para textos institucionales – Correctexto
Inclusión y legibilidad no se disputan el mismo espacio. Se disputan cuando la única herramienta que se conoce es duplicar el sintagma.

El punto de partida de esta guía es una comprobación que cualquiera puede hacer. Tome este párrafo, típico de una convocatoria pública:

Todos los ciudadanos y todas las ciudadanas que hayan sido convocados y convocadas deberán presentarse ante los funcionarios y las funcionarias designados y designadas por el director o la directora del organismo.

Treinta y una palabras, seis desdoblamientos y un lector agotado. Ahora la misma instrucción escrita de otro modo:

La ciudadanía convocada deberá presentarse ante el personal designado por la dirección del organismo.

Quince palabras. Ni un solo masculino genérico y ni una sola duplicación. Es más corta, más precisa y más inclusiva que la primera, y está construida íntegramente con recursos que la gramática académica recoge. Esta guía trata de cómo se hace eso de forma sistemática.

Escribir de forma inclusiva no consiste en añadir femeninos. Consiste en dejar de nombrar el género cuando el género no es la información.

Paso previo: la hoja de estilo

Antes de escribir la primera línea hay que responder seis preguntas y dejar la respuesta escrita en un documento de media página. Sin esto, la coherencia se pierde hacia la página treinta y hay que rehacer el trabajo entero.

1. ¿Existe un manual obligatorio del organismo destinatario?

Si lo hay, manda. Todas las decisiones siguientes quedan subordinadas a él.

2. ¿Se admite el desdoblamiento y en qué posiciones?

Recomendación por defecto: solo allí donde la distinción entre los dos grupos sea información real, que es el único supuesto que la norma da por justificado. En el saludo el uso lo tolera, aunque la Academia lo siga considerando innecesario. Nunca dentro del cuerpo del texto ni en cadena.

3. ¿Qué colectivos fijos se van a usar?

Haga la lista antes de empezar: los profesoresel profesorado; los empleadosel personal; el directorla dirección. Que la decisión no se tome dos veces.

4. ¿Qué se hace en tablas, formularios y encabezados?

Fórmula neutra más corta, siempre. Es donde todo sistema se rompe primero.

5. ¿Lleva cláusula de género?

Solo en documentos con efectos jurídicos, y con la redacción que verá más abajo.

6. ¿Quién revisa la coherencia al final?

Una persona, una pasada completa, con la hoja de estilo delante. No basta con buscar y reemplazar.

Los doce recursos

Son los que el idioma ya tiene. Los doce están recogidos en la gramática y el diccionario académicos: ninguno exige forzar la norma, inventar un morfema ni introducir un signo ajeno a la escritura.

Recurso 01

Sustantivos colectivos

Un singular que designa al grupo entero. Su ventaja es doble: no marca género y deja toda la concordancia posterior en singular, con lo que el párrafo se aligera.

Repertorio: el profesorado, el alumnado, el estudiantado, la ciudadanía, el personal, la plantilla, la población, el funcionariado, la clientela, el electorado, el vecindario, la judicatura, el campesinado, la infancia, la juventud, el empresariado.

Los profesores y las profesoras deberán entregar sus calificaciones.
El profesorado deberá entregar sus calificaciones.
Recurso 02

El órgano en lugar de la persona

Cuando quien actúa lo hace en calidad de cargo, nombre el cargo como institución y no como individuo. En documentos administrativos suele ser además más preciso.

Repertorio: la dirección, la coordinación, la secretaría, la gerencia, la presidencia, la jefatura, la rectoría, el decanato, la supervisión, la tesorería, la administración.

El director o la directora autorizará la salida.
La dirección autorizará la salida.
Recurso 03

Perífrasis con «persona»

Persona es un epiceno que designa a cualquier individuo. Muy útil en textos administrativos, pero exige dosificación: en exceso produce prosa burocrática.

El solicitante deberá firmar el formulario.
La persona solicitante deberá firmar el formulario.
Recurso 04

Sustantivos epicenos y comunes en cuanto al género

Los epicenos tienen un solo género gramatical y designan a cualquiera: persona, víctima, criatura, personaje, ser humano. Los comunes tienen forma única y cambian solo el artículo: estudiante, profesional, representante, docente, especialista, colega, testigo, gerente. En plural, el artículo puede evitarse.

Los abogados y las abogadas del caso.
Los profesionales del derecho asignados al caso.
Recurso 05

El relativo «quien / quienes»

Sustituye a un sintagma completo y además acorta. Es probablemente el recurso más elegante de los doce.

Los estudiantes que estén interesados deberán inscribirse.
Quienes estén interesados deberán inscribirse.
Recurso 06

Construcciones impersonales con «se»

Elimina el sujeto sin que la instrucción pierda claridad. Es la solución estándar de la redacción normativa.

Los usuarios deberán presentar el carné.
Se deberá presentar el carné.
Recurso 07

Pasiva refleja y pasiva perifrástica

Desplaza el foco a la acción. Úsela con moderación: abusar de la pasiva produce el efecto contrario al que se busca, que es la claridad.

Los coordinadores convocarán a los participantes.
Se convocará a las personas participantes.
Recurso 08

La segunda persona

El mejor recurso de todos cuando el texto se dirige directamente a alguien: formularios, instrucciones, correos, cartas. No hay género que resolver porque no hay tercera persona que nombrar.

El solicitante deberá adjuntar una copia del documento.
Deberá adjuntar una copia del documento.
Recurso 09

Infinitivo e imperativo en instrucciones

En listas de pasos, requisitos y procedimientos, el verbo no conjugado resuelve el problema y además es más breve.

Es necesario que el usuario complete todos los campos.
Completar todos los campos.
Recurso 10

Omisión del determinante

En plural, el sustantivo común puede aparecer sin artículo. Un ajuste mínimo que resuelve muchas frases.

Podrán participar los profesionales con cinco años de experiencia.
Podrán participar profesionales con cinco años de experiencia.
Recurso 11

Sustitución por adjetivo o por el ámbito

Cuando lo que importa es la cualidad y no la persona, nombre la cualidad.

Los derechos del trabajador.
Los derechos laborales.
La opinión de los ciudadanos.
La opinión pública.
Recurso 12

Reformulación completa de la oración

El recurso final, y el que más oficio exige. Cuando ninguno de los once anteriores encaja, reescriba la frase entera cambiando el sujeto o el punto de vista. Casi siempre queda mejor que el original.

Es responsabilidad de los padres de los alumnos justificar las ausencias.
Las ausencias deben justificarse desde la familia.

Cuarenta sustituciones listas para usar

Copie esta tabla en su hoja de estilo. Resuelve la mayor parte de las decisiones repetitivas de un documento institucional.

En lugar deEscriba
Los profesoresEl profesorado / el equipo docente
Los alumnosEl alumnado / el estudiantado
Los ciudadanosLa ciudadanía
Los empleadosEl personal / la plantilla
Los trabajadoresLa plantilla / el personal
Los funcionariosEl funcionariado / el personal de la Administración
El directorLa dirección
El coordinadorLa coordinación
El secretarioLa secretaría
El jefe de áreaLa jefatura de área
El presidenteLa presidencia
El solicitanteLa persona solicitante / quien solicita
El interesadoLa parte interesada
Los beneficiariosLas personas beneficiarias
Los usuariosLas personas usuarias / la clientela
Los clientesLa clientela
Los pacientesLas personas atendidas
Los candidatosLas personas candidatas / quienes se presenten
Los aspirantesLas personas aspirantes
Los participantesLas personas participantes / quienes participen
Los asistentesEl público asistente
Los inscritosLas personas inscritas
Los responsablesEl equipo responsable / quienes tengan la responsabilidad
Los abogadosLos profesionales del derecho / la representación legal
Los médicosEl personal médico / el cuerpo médico
Los investigadoresEl equipo investigador
Los expertosEl equipo especialista / la asesoría técnica
Los vecinosEl vecindario
Los padres (del alumno)La familia / las familias
Los niñosLa infancia / la población infantil
Los jóvenesLa juventud / la población joven
Los ancianosLas personas mayores
Los electoresEl electorado
Los empresariosEl empresariado / el sector empresarial
Los lectoresEl público lector
El hombre (la humanidad)La humanidad / el ser humano / la especie humana
Los derechos del trabajadorLos derechos laborales
La opinión de los ciudadanosLa opinión pública
Dirigido a los interesadosDirigido a quienes tengan interés
Nombre del solicitanteNombre (en formularios)

Formularios, tablas y encabezados

Es el punto donde casi todos los documentos se delatan. El espacio es mínimo, no cabe ninguna fórmula larga y el redactor abandona el sistema sin darse cuenta.

ElementoEviteUse
Campo de formularioNombre del/de la solicitanteNombre
Campo de firmaFirma del solicitante o solicitanteFirma
Encabezado de tablaN.º de inscritos e inscritasPersonas inscritas
Encabezado de tablaAlumnos/as aprobados/asAprobados (total)
Rótulo de gráficoTrabajadores y trabajadoras por edadPlantilla por edad
Título de secciónObligaciones de los usuarios y las usuariasObligaciones de uso
Casilla de selecciónSoy alumno / Soy alumnaEstudiante
ÍndiceDerechos de los y las pacientesDerechos de la persona atendida

La cláusula de género

En reglamentos, contratos y textos con efectos jurídicos es habitual incluir al principio una fórmula que declare el alcance de las menciones en masculino. Sirve para cerrar el flanco interpretativo sin castigar la legibilidad de las cien páginas siguientes.

A los efectos del presente reglamento, las referencias formuladas en masculino se entienden aplicables a cualquier persona, sin distinción de sexo.

Dos advertencias sobre su uso, porque suele emplearse mal:

  • 1No es un permiso para escribir sin cuidado. La cláusula resuelve la referencia jurídica, no la calidad del texto. Si un párrafo puede escribirse con fórmulas neutras, escríbalo así igualmente.
  • 2No la ponga si el documento no la necesita. En una memoria, un boletín o una campaña, la cláusula suena a excusa. Ahí lo que corresponde es redactar bien desde la primera línea.

Los cuatro riesgos del abuso

Estos recursos son buenos, pero llevados al extremo producen un texto peor que el que se quería corregir. Un corrector profesional vigila estos cuatro efectos con la misma atención que los desdoblamientos.

Riesgo 1

La abstracción

Cuando todo son funciones y órganos, desaparecen las personas. Un texto sobre educación en el que nunca aparece nadie que enseñe ni nadie que aprenda ha perdido algo importante.

La coordinación informará a la dirección de que la supervisión ha comunicado a la secretaría que la jefatura no ha remitido el informe.
Riesgo 2

La monotonía

«El alumnado» repetido cuarenta veces cansa tanto como «los alumnos y las alumnas» repetido cuarenta veces. Alterne entre los doce recursos: el remedio contra la repetición es la variedad, no el colectivo.

Riesgo 3

La imprecisión

«La dirección autorizará» oculta quién autoriza. En un procedimiento donde importa saber a quién dirigirse o a quién exigir responsabilidad, la fórmula neutra puede estar borrando información necesaria.

La prueba: si un lector tiene que preguntar «¿pero quién exactamente?», el recurso está mal aplicado.

Riesgo 4

La burocratización

Es la suma de los tres anteriores. El texto es correcto, es inclusivo, es normativo… y nadie lo lee. Ese resultado no es un éxito editorial: es un fracaso comunicativo con buena ortografía.

El criterio que ordena todo

Elija en cada frase el recurso que produzca la versión más corta y más clara. Si la solución inclusiva es también la mejor redacción posible, la ha encontrado. Si es más larga, más vaga o más difícil de leer que la original, siga buscando: casi siempre queda otra.

Lista de comprobación antes de entregar

Diez verificaciones sobre el documento terminado

  1. Coherencia global. ¿Se aplica el mismo criterio en la página 3 y en la página 90?
  2. Tablas y encabezados. ¿Se mantuvo el sistema también ahí, o se abandonó por falta de espacio?
  3. Duplicaciones. ¿Queda alguna fuera de los casos en que la distinción es información, más el saludo? ¿Algún «los y las»?
  4. Concordancias. En las duplicaciones que se conserven, ¿el adjetivo va en masculino plural?
  5. Salto semántico. ¿Algún genérico queda desmentido después por una mención a «sus esposas» o similar?
  6. Cargos femeninos. ¿Las mujeres identificadas aparecen como «la jueza», «la ministra», «la ingeniera»?
  7. Accesibilidad. ¿Queda alguna arroba, equis o barra en prosa continua? ¿El texto se puede leer en voz alta de principio a fin?
  8. Abstracción. ¿Aparecen personas en el texto o solo funciones y órganos?
  9. Repetición. ¿Se repite el mismo colectivo más de tres veces en la misma página?
  10. Precisión. ¿Alguna fórmula neutra oculta a un responsable que debía quedar identificado?

Preguntas frecuentes

Sí, y es la vía que mejor funciona en documentos largos. El español dispone de sustantivos colectivos, epicenos, nombres de órgano y de función, construcciones impersonales, pasivas reflejas, el relativo «quien» y la segunda persona. Combinados, permiten redactar textos completos sin masculinos genéricos, sin duplicar sintagmas y sin salir de la norma.
Es un sustantivo en singular que designa a un conjunto de personas: el profesorado, el alumnado, la ciudadanía, el personal, la plantilla, la población, el funcionariado, la clientela, la judicatura, la dirección. Su ventaja es doble: nombran al grupo entero sin marcar género y permiten que toda la concordancia posterior quede en singular, con lo que el párrafo se aligera.
Sí, es una construcción normativa y muy útil en documentos administrativos. «Persona» es un sustantivo epiceno de género fijo femenino que designa a cualquier individuo, y el adjetivo o participio que lo acompaña concuerda con él sin aportar información sobre el sexo. Conviene dosificarla: en exceso produce una prosa burocrática.
Es la fórmula que se incluye al principio de reglamentos y contratos para declarar que las menciones en masculino se entienden referidas a cualquier persona. Resuelve el problema jurídico de la referencia, pero no sustituye a una buena redacción: si el texto puede escribirse con fórmulas neutras, la cláusula sobra en la mayoría de sus párrafos.
Cuatro. La abstracción, cuando el texto deja de nombrar a personas y solo nombra funciones. La monotonía, si se repite el mismo colectivo veinte veces por página. La imprecisión, cuando «la dirección» sustituye a alguien que debía quedar identificado. Y la burocratización, que es el efecto conjunto: un texto correcto que nadie quiere leer.
Se emplea siempre la fórmula neutra más corta: «Solicitante», «Personas inscritas», «Total de participantes», «Firma». Son los elementos donde todo sistema de tratamiento del género se rompe primero, porque el espacio es mínimo, y donde un revisor detecta antes la incoherencia del documento.
Con el nombre del puesto en fórmula neutra y el cuerpo en segunda persona o en impersonal: «Buscamos jefatura de proyecto», «Se requiere experiencia de cinco años», «Deberá acreditar formación en…». Duplicar el sintagma en cada requisito alarga el anuncio sin ampliar el perfil de quien se presenta, y basta con nombrar el puesto sin marcar el género para conseguir el mismo efecto.
No hace falta que sea la misma en cada frase, pero sí que responda a un criterio único y escrito. Lo que un lector percibe como descuido no es la variedad de recursos, sino la variedad de sistemas: desdoblar en un capítulo, usar arroba en otro y masculino genérico en el tercero. Alternar colectivos, impersonales y relativos dentro de un mismo criterio es, al contrario, buena redacción.

La conclusión de la serie

El debate público sobre el lenguaje inclusivo se ha planteado casi siempre como una elección entre dos malas opciones: duplicar cada sintagma o no cambiar nada. La práctica editorial demuestra que esa disyuntiva es falsa. El español dispone de doce recursos que producen textos inclusivos, normativos, accesibles y más breves que el original —y que, además, suelen ser sencillamente mejor prosa. Escribir así no exige tomar partido en ninguna discusión: exige conocer el idioma y decidir antes de empezar. Escriba la hoja de estilo, elija los recursos, sosténgalos hasta la última página y revise con la lista de comprobación. El resto es oficio.

Fuentes académicas

Todo lo que este artículo recomienda está recogido en las obras normativas de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española:

  • Nueva gramática de la lengua española (RAE y ASALE, 2009). Descripción del género como categoría gramatical y del masculino como término no marcado.
  • Ortografía de la lengua española (RAE y ASALE, 2010). Condición de la arroba como signo ajeno al sistema lingüístico.
  • Diccionario panhispánico de dudas (RAE y ASALE). Entrada «género», sobre desdoblamientos, concordancia y femeninos de profesiones.
  • Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica (RAE y ASALE, 2018). Tratamiento de la arroba, la «x» y la «e».
  • «Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer», Ignacio Bosque. Informe avalado por el pleno de la RAE, 2012.
  • Informe sobre el lenguaje inclusivo y cuestiones conexas. Aprobado por el pleno de la RAE en enero de 2020.

Esta guía cierra la serie: qué dice realmente la RAE, si el masculino genérico excluye a las mujeres, los desdoblamientos de género y tod@s, todxs y todes. Relacionados: cómo redactar informes profesionales, la concordancia entre sujeto y verbo y qué es la corrección de estilo.

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