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Normas de citación · · 14 min de lectura

APA no es Harvard: la confusión que puede costarle la aprobación de su tesis

En el texto se citan igual. En la bibliografía, no. Dos señales bastan para distinguirlas, y saberlas a tiempo evita rehacer doscientas referencias la semana antes de entregar

Comparación entre una referencia en APA 7 y la misma en Harvard, con las dos diferencias resaltadas: el punto tras el año y la ciudad de edición
La misma obra citada en las dos normas. Las diferencias caben en dos detalles.

Un estudiante entrega el borrador de su tesis. El comité se lo devuelve con una observación breve: «las referencias no siguen la norma exigida». Él revisa sus citas en el texto y no entiende nada, porque están exactamente como las vio en los manuales: apellido, año, página. Todo parece correcto.

El problema no estaba en las citas. Estaba en la bibliografía, donde APA y Harvard se separan de forma inequívoca.

Esta confusión es de las más costosas que vemos, porque no se detecta leyendo el cuerpo del trabajo. Se detecta al final, cuando ya hay doscientas referencias escritas.

Por qué se confunden: en el texto son casi gemelas

Aquí está el origen del malentendido. Compare las dos citas en el cuerpo del texto:

Cita en el texto — APA 7.ª
La cerámica antillana muestra continuidad tecnológica (Veloz Maggiolo, 2013, p. 65).
Cita en el texto — Harvard
La cerámica antillana muestra continuidad tecnológica (Veloz Maggiolo, 2013, p. 65).

Son idénticas. Carácter por carácter. Un estudiante puede escribir un capítulo entero convencido de que trabaja en APA cuando en realidad sigue Harvard, o al revés, sin que nada en el texto lo delate.

Y no es casualidad. Las dos pertenecen a la misma familia, la del sistema autor–fecha, frente a los sistemas de nota al pie —como Chicago— o de numeración —como Vancouver—. Comparten la lógica: el lector ve quién lo dijo y cuándo, y va a la bibliografía si quiere el resto.

La diferencia aparece cuando llega a esa bibliografía.

Las dos señales que las separan

No necesita memorizar reglas. Con mirar dos cosas en cualquier entrada de la bibliografía sabrá en cuál de las dos normas está escrita.

Libro en APA 7.ª
Butzer, K. W. (1989). Arqueología. Una ecología del hombre. Bellaterra.
Libro en Harvard
Butzer, K.W. (1989) Arqueología. Una ecología del hombre. Barcelona: Bellaterra.

Primera señal: el punto después del año. APA lo lleva —(1989).—. Harvard no —(1989)— y pasa directo al título.

Segunda señal: la ciudad de edición. Harvard la conserva, seguida de dos puntos y la editorial: Barcelona: Bellaterra. APA la eliminó en su séptima edición: solo queda la editorial.

Si su bibliografía dice «Barcelona: Bellaterra», no está en APA 7. Y si dice «(1989).» con punto, no está en Harvard.

Esa segunda señal tiene una consecuencia añadida: si usted aprendió APA con la sexta edición, aprendió a poner la ciudad. La séptima la eliminó en 2019. De modo que una referencia con ciudad puede ser Harvard o APA desactualizada, y en ambos casos hay que corregirla.

La distancia se agranda en los artículos de revista, donde Harvard encierra el título entre comillas simples y APA lo deja sin marca alguna:

Artículo de revista — APA 7.ª
Hodder, I., & Berggren, Å. (2003). Social practice, materiality, and the archaeology of ceramics. Journal of Social Archaeology, 3(2), 135–154.
Artículo de revista — Harvard
Hodder, I. y Berggren, Å. (2003) 'Social Practice, Materiality, and the Archaeology of Ceramics', Journal of Social Archaeology, 3(2), pp. 135-154.

Note los detalles finales: Harvard escribe pp. 135-154; APA da el rango sin abreviatura, 135–154. Y APA usa & entre autores dentro del paréntesis, mientras que Harvard escribe y.

Un cuadro para tenerlo a mano

ElementoAPA 7.ªHarvard
Punto tras el añoSí: (2013).No: (2013)
Ciudad de ediciónSe omiteSe conserva: Madrid: Akal
Título de artículoSin comillasEntre comillas simples
Páginas en revista135–154pp. 135-154
Dos autores en el paréntesis&y / and
Cuándo empieza el et al.Desde 3 autoresDesde 4 autores
Nombre del apartadoReferenciasLista de referencias / Bibliografía
SangríaFrancesa, 1,27 cmFrancesa

Ojo con el nombre completo: «Harvard» no es una norma única. Existen variantes institucionales —la más extendida en el mundo hispanohablante es la de Anglia Ruskin University, conocida como Harvard Anglia— y difieren en detalles menores. Si su universidad exige Harvard, pregunte cuál.

No son las dos únicas: el mapa completo

La mayoría de las tesis dominicanas se escriben en APA, pero dar por hecho que su carrera usa APA es precisamente el error que origina el problema. Estas son las familias que va a encontrar:

Chicago / Turabian

Habitual en Historia y en algunas áreas de Humanidades. Su rasgo distintivo es que cita a pie de página, no entre paréntesis:

Nota al pie
1. Marcio Veloz Maggiolo, Panorama histórico del Caribe precolombino (Santo Domingo: Banco Central, 2013), 65.

Turabian es la versión de Chicago pensada para trabajos estudiantiles: mismo sistema, explicado para tesis en lugar de para libros.

MLA

Propia de Literatura y estudios lingüísticos. Su marca es que omite el año en la cita del texto:

Cita en el texto
La cerámica antillana muestra continuidad tecnológica (Veloz Maggiolo 65).

Si ve citas con apellido y número pelado, sin coma y sin año, está ante MLA.

Vancouver

Estándar en Medicina y ciencias de la salud. Numera las fuentes por orden de aparición: (1), (2), (3). La bibliografía no va en orden alfabético, sino en el orden en que aparecieron.

Normas de sociedad científica

Algunas disciplinas tienen la suya propia, y es la que manda por encima de cualquier costumbre general. La Arqueología, por ejemplo, suele regirse por el manual de la Society for American Archaeology, que cita sin coma y con dos puntos:

Cita en el texto — SAA
La cerámica antillana muestra continuidad tecnológica (Veloz Maggiolo 2013:65).

Su bibliografía es aún más distinta: el nombre del autor va en una línea y el año en la siguiente, con sangría, y la editorial precede a la ciudad. Nada que ver con APA ni con Harvard.

Un caso real

Este mes revisamos el capítulo de una tesis de maestría en Arqueología. El estudiante había escrito ochenta y ocho citas convencido de que trabajaba en APA. Su director también lo creía.

No era APA. Cada referencia decía Barcelona: Bellaterra y ninguna llevaba punto tras el año: estaba en Harvard, de principio a fin, sin que nadie lo hubiera notado en meses de trabajo.

Y había un tercer elemento. El reglamento de tesis de su institución, en un inciso que nadie había vuelto a leer desde el primer semestre, establecía que los estudiantes de ese programa debían usar el manual de la Society for American Archaeology. Ni APA ni Harvard.

Tres normas en juego: la que él creía usar, la que realmente usaba y la que le exigían. Ochenta y ocho citas y veintitrés referencias por rehacer.

Nadie descubre esto leyendo el cuerpo del trabajo. Se descubre al revisar la bibliografía, y para entonces ya está escrita.

Cómo averiguar cuál le exigen

En este orden, y por escrito:

  1. El reglamento de tesis vigente. Es la fuente que manda. Casi siempre trae un inciso que asigna una norma a cada programa, y con frecuencia asigna normas distintas a carreras distintas dentro de la misma universidad.
  2. El prontuario del curso de metodología. Suele repetir la instrucción, y a veces la precisa con más detalle que el reglamento.
  3. Su director de tesis. Si le indica una norma que contradice el reglamento, pídale esa instrucción por escrito. No es desconfianza: es lo que le protegerá si el comité pregunta.

Lo que no debe hacer: deducir la norma de tesis anteriores de su facultad. Puede estar copiando el error de otro, o una norma que cambió de edición. Hemos visto tesis aprobadas con referencias mal formateadas; eso no las convierte en modelo.

Si el reglamento y su director no coinciden

Ocurre más de lo que parece, sobre todo cuando el reglamento lleva años sin revisarse. La salida no es elegir por su cuenta: es plantearlo. Escriba a su director exponiendo lo que dice el reglamento y pregunte cuál debe seguir. Guarde la respuesta.

Esa nota le costará cinco minutos y vale por toda la defensa: si el comité observa el formato, usted tiene por escrito la instrucción bajo la que trabajó.

Configure el gestor bibliográfico antes de escribir

La mayoría de las mezclas de norma no nacen del desconocimiento, sino de una casilla mal marcada.

  • Word. Pestaña Referencias → menú Estilo. Trae APA, Chicago, MLA e IEEE, pero no trae Harvard en la mayoría de instalaciones en español. Si su universidad pide Harvard y usted eligió APA en ese menú, la bibliografía saldrá en APA por mucho que crea otra cosa.
  • Zotero y Mendeley. Sí traen Harvard, y varias variantes. Busque la que corresponda —si es Anglia Ruskin, aparece con ese nombre— y compruebe una entrada antes de generar toda la lista.
  • Los generadores automáticos en línea. Son útiles para el esqueleto, pero suelen equivocarse con obras traducidas, capítulos de libro y fuentes institucionales. Revise siempre lo que devuelven.

Y una advertencia que ahorra disgustos: si va a insertar las citas con el gestor, hágalo desde el principio. Convertir a mano un documento de doscientas referencias es trabajo de horas; reconvertirlo con el gestor mal configurado desde el inicio es rehacerlo entero.

Los casos que siempre generan dudas

Los manuales explican bien el libro y el artículo. Lo que traba a los tesistas son los otros.

Fuente sin autor personal

Ministerios, museos, fundaciones y organismos se citan como autor corporativo: el nombre de la institución ocupa el lugar del apellido, y necesita su propia entrada en la bibliografía. Es de los olvidos más frecuentes: se cita (Museo del Hombre Dominicano, 2024) en el texto y luego no aparece en la lista.

Fuente sin fecha

APA usa (s. f.) —«sin fecha»—; Harvard, (sin fecha) o (no date) según la variante. Lo que no vale es inventar un año ni dejar el hueco.

Entrevistas y conversaciones

En APA, una comunicación personal se cita en el texto pero no va en la bibliografía, porque el lector no puede recuperarla: (J. Pérez, comunicación personal, 12 de marzo de 2026). Es una regla que sorprende a muchos y que conviene confirmar en la norma que le exijan, porque no todas la aplican igual.

Tesis y trabajos no publicados

Se identifican como tales, indicando el grado y la institución. Una tesis consultada en la biblioteca de una universidad no se cita como si fuera un libro publicado.

Leyes, resoluciones y documentos oficiales

Tienen forma propia y varían por país. Para fuentes dominicanas —leyes, decretos, resoluciones ministeriales— conviene fijar un criterio al principio y aplicarlo igual en todas, antes que improvisar caso por caso.

Varias obras del mismo autor y año

Se distinguen con letra: (Rouse, 1973a), (Rouse, 1973b), ordenadas alfabéticamente por título. Si tiene dos entradas del mismo autor y año sin letra, la cita del texto es ambigua.

Qué ocurre si mezcla dos normas

Es uno de los motivos de devolución más frecuentes, y el más fácil de detectar. La lista de referencias es una columna de entradas con la misma estructura repetida: cualquier incoherencia salta a la vista, aunque el lector no sepa nombrar la norma.

La mezcla suele ocurrir por tres vías:

  • El gestor bibliográfico mal configurado, como acabamos de ver.
  • Copiar referencias ya formateadas desde Google Académico o desde otra tesis, sin reconvertirlas.
  • Cambiar de norma a mitad del proceso y convertir solo las citas del texto, olvidando la bibliografía —o al revés.

Cómo convertir de una norma a otra sin perder fuentes

Si le toca convertir, hágalo en este orden. Saltarse un paso es lo que hace que aparezcan referencias huérfanas al final.

  1. Inventaríe primero. Antes de tocar nada, haga la lista de todas las citas del texto y todas las entradas de la bibliografía. Sabrá cuántas son y podrá comprobar al final que el número cuadra.
  2. Convierta las citas del texto. Son mecánicas y se pueden hacer con buscar y reemplazar si el patrón es constante.
  3. Rehaga la bibliografía completa. No la retoque entrada por entrada: reescríbala entera con la estructura nueva. Retocar deja híbridos.
  4. Cruce las dos listas. Toda cita debe tener referencia, y toda referencia debe estar citada. Este paso es el que nadie hace y el que más observaciones evita.
  5. Revise los detalles menores al final: iniciales o nombre completo, guion o raya en los rangos de página, la sangría francesa.

Antes de entregar: cuatro comprobaciones

  1. Abra la bibliografía y mire el año de la primera entrada. ¿Lleva punto? Ya sabe en qué norma está. Compruebe que las demás coinciden.
  2. Verifique la correspondencia en ambos sentidos. Toda cita del texto debe tener su entrada en la lista, y toda entrada debe aparecer citada. Es el fallo que más se escapa, sobre todo si reorganizó o suprimió apartados.
  3. Revise los autores corporativos. Museos, ministerios, fundaciones y organismos se citan como autor y necesitan su propia referencia. Suelen quedarse fuera.
  4. Compruebe los nombres. Algunas normas piden solo iniciales; otras exigen el nombre de pila completo. Cambiarlo al final es media hora de trabajo; hacerlo mal es una observación del comité.

Glosario rápido

TérminoQué significa
Sangría francesaLa primera línea va al margen y las siguientes van indentadas. Es lo contrario de la sangría de párrafo normal.
et al.«y otros». Sustituye a los autores a partir del tercero o del cuarto, según la norma. Solo en la cita del texto: en la bibliografía van todos.
ibid.«en el mismo lugar». Propio de los sistemas de nota al pie, como Chicago. No se usa en APA ni en Harvard.
Cita indirectaCitar a un autor a través de otro que lo cita. Se admite solo cuando el original es inaccesible, y debe declararse.
DOIIdentificador permanente de un artículo digital. APA 7 lo pide como enlace completo cuando existe.
Autor corporativoInstitución que figura como autora de la obra.

En resumen

APA y Harvard se parecen lo suficiente para confundirse y se diferencian lo suficiente para que un comité lo note. La cita en el texto no le dirá en cuál está trabajando: la bibliografía sí, y basta con mirar el punto tras el año y la ciudad de edición.

Compruébelo hoy, no en la semana de entrega. Convertir doscientas referencias de una norma a otra es un trabajo mecánico y largo, y se hace mucho peor con el plazo encima.

Y antes que nada, lea el inciso del reglamento que asigna la norma a su programa. Son dos líneas, y son las que deciden todo lo demás.

Si ya tiene el capítulo escrito y no está seguro de en qué norma quedó, escríbanos: revisamos el aparato de citas completo, le decimos exactamente qué hay que ajustar y, si hace falta, hacemos la conversión sin que se pierda una sola fuente.