El español dominicano es uno de los más ricos y expresivos del Caribe. Pero cuando ese español vibrante y coloquial se traslada sin filtro a un texto académico, un informe corporativo o una tesis universitaria, ciertos patrones del habla informal se convierten en errores formales que un corrector, un profesor o un comité evaluador detecta de inmediato.
En Correctexto revisamos a diario tesis de la UASD, la PUCMM, el INTEC y otras universidades dominicanas. Estos son los diez errores que encontramos con mayor frecuencia, organizados en torno a las cuatro grandes áreas de la corrección: tildes, puntuación, ortografía y ortotipografía.
No se trata de «hablar mal» — se trata de conocer la diferencia entre el registro oral y el registro escrito. El error no está en el habla; está en trasladar el habla directamente al papel.
Las 4 áreas de la corrección gramatical
La infografía de Correctexto resume las cuatro dimensiones que todo escritor dominicano debe dominar para producir textos formales sin errores:
Los 10 errores más comunes
Dequeísmo — añadir «de» antes de «que»
El dequeísmo es quizás el error más extendido en la escritura formal dominicana. Consiste en insertar la preposición de antes de una cláusula subordinada introducida por que, cuando no corresponde gramaticalmente.
Truco para detectarlo: sustituya la cláusula «que…» por «eso». Si la oración resultante necesita «de eso», use «de que». Si solo necesita «eso», use solo «que».
«Haiga» en lugar de «haya»
La forma verbal haiga no existe en el español estándar. Es una hipercorrección muy extendida en el habla oral dominicana, pero absolutamente incorrecta en la escritura formal. El subjuntivo del verbo haber es haya (singular) y hayan (plural).
«Hubieron» — el verbo «haber» conjugado en plural
Cuando haber funciona como verbo impersonal (para indicar existencia), es invariable en número: siempre va en singular, independientemente de cuántas cosas haya. Este error es quizás el más frecuente en tesis de todas las áreas del conocimiento.
Queísmo — omitir «de» cuando sí corresponde
El queísmo es el error inverso al dequeísmo: eliminar la preposición de cuando la estructura gramatical la exige. Ocurre sobre todo con verbos y expresiones que requieren de antes de su complemento.
Redundancias («subir para arriba», «bajar para abajo»)
Las pleonasmos redundantes son muy comunes en el habla coloquial dominicana. En la escritura académica eliminan precisión y añaden ruido sin aportar información. La regla es simple: si una palabra ya contiene el significado de la otra, una de las dos sobra.
Concordancia de género y número incorrecta
Errores de concordancia entre sustantivo y adjetivo, o entre sujeto y verbo, son frecuentes especialmente en oraciones largas donde el sujeto y el verbo están separados por varias palabras. En tesis largas, el error suele aparecer cuando el autor pierde el hilo gramatical de la oración.
Uso incorrecto del gerundio
El abuso del gerundio es uno de los errores de estilo más frecuentes en textos académicos dominicanos. El gerundio solo puede expresar una acción simultánea o inmediatamente anterior a la del verbo principal. Usarlo para expresar consecuencia o posterioridad es un galicismo incorrecto.
Tildes en palabras interrogativas y exclamativas
Las palabras interrogativas y exclamativas siempre llevan tilde: qué, quién, cuál, cuándo, dónde, cómo, cuánto, por qué. Este error es especialmente común en textos académicos porque el corrector automático de Word no siempre lo detecta cuando estas palabras aparecen en oraciones que visualmente no parecen preguntas directas.
«A nivel de» — la muletilla académica dominicana
La expresión a nivel de se ha convertido en una muletilla tan extendida en el español académico dominicano que aparece decenas de veces en algunas tesis. En la mayoría de los casos puede sustituirse por una preposición más precisa o eliminarse directamente.
Registro coloquial en texto académico
El registro coloquial dominicano es expresivo y rico. Pero en una tesis o informe profesional, ciertos giros informales rompen el tono académico esperado por los evaluadores. Los más frecuentes son expresiones como o sea, básicamente, un montón de, bastante en lugar de cuantificadores precisos, y el tuteo directo al lector.
¿Por qué estos errores son tan frecuentes en la escritura dominicana?
La respuesta no es que los dominicanos escriban peor que otros hispanohablantes. La razón es que el español del Caribe —vibrante, rítmico, lleno de expresividad oral— tiene una brecha más amplia entre el registro coloquial y el registro formal que en otras variantes del español. Esa brecha es natural en cualquier idioma, pero en la escritura académica dominarla es imprescindible.
Además, la mayor parte de la enseñanza del español en las escuelas dominicanas se centra en la comunicación oral y en los contenidos gramaticales teóricos, pero con escasa práctica de escritura formal sostenida. El resultado es que cuando un estudiante llega a la universidad y debe redactar una tesis de 100 páginas, traslada inconscientemente los patrones del habla a la escritura.
El corrector profesional no es el enemigo del estilo propio del autor: es quien traza la línea entre el habla rica y la escritura rigurosa.
Cómo evitar estos errores en su próxima tesis o informe
Conozca las reglas, aplique el truco del «de eso» para el dequeísmo y el queísmo, evite el gerundio de posterioridad y sustituya las muletillas por expresiones más precisas. Pero sobre todo: antes de entregar un documento importante, confíelo a un corrector profesional con experiencia en textos académicos dominicanos. Una sola revisión externa detectará en horas lo que usted no ve después de semanas de redacción.